martes, 23 de junio de 2020

POR FAVOR... ¡NO SUCCIONEN!

Conocí a un maestro de piano que era regiomontano, y que al enseñar a sus discípulos, les advertía que no tocaran nunca en un restaurante la canción My Heart Will Go on; misma que formó parte de la banda sonora de la película Titanic. Lo anterior porque, según Él, dicha canción podría producir en los comensales tristeza al recordar las escenas del hundimiento del barco. No me sorprendí porque sé bien que los caballeritos lindos criados en el norte son así; pero sí Me desternillé de risa con tal mariconada. Lo que nunca pensé es que fuera Yo a escuchar algo parecido en Vallarta.

 

Contexto

 

Ayer, mientras leía este diario y me tomaba un café de olla, me encontré con lo que reportaba el compañero Adolfo Torres. Se lo reproduzco tal como apareció para que entienda lo que sigue: "Dueños de embarcaciones turísticas pudieron desde hace una semana volver a prestar el servicio de paseos por la bahía, siempre y cuando cumplan una serie de requisitos, entre ellos las de no poder llevar más del 50% del cupo; así como que la tripulación no haga bromas acerca del Covid-19. Lo anterior con el fin de que no se generen juicios de valor y no apostar a la desinformación acerca de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 y de la enfermedad del Covid-19, entre los diferentes paseantes". A ver…

 

Mucha gente se enoja cuando digo que estamos formando una generación de maricones hijos de mami; pero basta con leer estas estupideces para confirmarlo. Los mexicanos, sea esto bueno o malo, nos burlamos de todo. De la muerte, de nuestros gobernantes, de la sociedad misma… ¿Cómo es que un chiste sobre el Coronavirus va a contribuir a la desinformación? ¿Acaso no recuerdan que el mexicano se ríe de todo? ¡Así somos! En 1985, después del terremoto que devastó a la Ciudad de México, hasta un libro de chistes sacamos sobre el tema. En los terremotos más recientes, mientras los rescatistas sacaban muertos, podíamos leer en las redes sociales chistes como este: "cuídense mucho que un temblor es como una vieja divorciada; se va y te deja sin casa, sin auto y sin calzones". O como este otro: "¡No se asusten! Estamos moviendo a México". Este último en alusión a lo que decía Peña Nieto en todos sus spots publicitarios. Ahora bien, no es que el paisano quiera burlarse; es que nosotros así sacamos la tristeza o así la toreamos, y esto no es de ahorita. Desde siempre, por poner un ejemplo que todos hemos vivido, en los velorios se cuentan chistes y se bebe tequila. ¿Querrá eso decir que nadie quería al muerto?

 

Otra cosa a tomar en cuenta es que  si entre personas ciegas bromeamos sobre nuestra ceguera y también lo hacen algunos comediantes, si entre abogados nos contamos chistes que nos ridiculizan o nos pintan de corruptos, si ni los ancianos, los jotos, las mujeres, los niños, los curas, monjas  y los borrachos se escapan, y si nuestra forma de ser es conocida y reconocida por eso, porque nos reímos hasta de nosotros mismos… ¿Cómo es que ahora vienen estos asustados doble moralistas a decirnos que no se debe bromear sobre el Coronavirus en los paseos en barco, que dizque porque contribuye a la desinformación sobre el mismo? Ya ni la chiflan.

 

Y luego dice el Gobernador que el pendejo es uno. Les iba a decir que no mamaran, pero luego mi mamá me regaña por grosero; así que mejor se los digo con palabras finas: Por favor… ¡No succionen!

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miércoles, 17 de junio de 2020

LAS DÉBILES MENTES DE LOS TONTOS

Es lamentable que por miedo (y por idiotas) la gente agreda al personal médico y definitivamente, los responsables tienen que pagar por sus delitos; pero es más lamentable aún que dichas agresiones sean promovidas (con saña y a adrede) por la misma Secretaría de Salud federal y sus homólogas en cada estado. Permítame explicarle por qué hago tal señalamiento, contándole una anécdota de la vida real:

 

El 30 de octubre de 1938, un joven actor de nombre Orson Welles llevó al radio una representación de La Guerra De Los Mundos, del escritor H. G. Wells. Presentó la radionovela a modo de noticiero, de modo que toda la gente que lo escuchó a través de la CBS en Nueva York, creyó que de veras los marcianos habían invadido la tierra, tal como lo narra el libro. Esto, muy a pesar de que tanto en la introducción como a media radionovela los locutores advertían que se trataba de la adaptación del libro. Pero incluso los que oyeron que solo era una representación radial, no lo procesaron. El miedo se había apoderado de ellos y lo demás, ya usted se lo imagina. Todos pensaron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey (donde supuestamente se habrían originado los informes). La comisaría de policía y las redacciones de noticias estaban bloqueadas por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos. Al día siguiente saltaron protestas exigiendo responsabilidades, la cabeza de Orson Welles y una explicación, de modo que el propio Orson Welles pidió perdón por la broma de Halloween, considerada una burla por los oyentes. ¿Qué tiene todo esto que ver con lo que sucede ahora? Le explico:

 

Vivimos, como he dicho siempre, en una sociedad de doble moral que se asusta del muerto y se abraza de la mortaja. Una sociedad que primero alebresta locos e idiotas, y luego se queja de cómo estos locos e idiotas reaccionan. Desde que comenzó la dizque pandemia pedorra, la Secretaría de Salud y sus homólogas de cada estado se han dedicado a informar a los medios de las supuestas muertes que a causa de esta han venido aconteciendo, espantando al pueblo con que la muerte se les va a meter a su casa y se llevará a sus hijos y padres. El bombardeo de los medios y periodistas miedosos ha sido tal, que hay gente verdaderamente enferma y enloquecida que nomás despierta para revisar cuántos muertos van, o para buscar en internet por qué sí es muy posible que se contagien y cómo pueden protegerse. Gente que ya no puede ver salir a nadie a gusto, porque ya están, más que advirtiendo, sermoneando a medio mundo; culpándonos de que por nosotros es que la mentira de la pandemia ha matado gente y disfrazando sus deseos de que la enfermedad nos fulmine por tercos con un: "Ojalá tu familia te dure mucho".

 

El punto es que han sugestionado tanto a la gente, que está sucediendo lo mismo que en 1938, solo que más duro y prolongado. Aquella era una representación y desde siempre se dijo; esta también lo es, pero a diferencia de la de 1938, aquí sí se pretende mantener a raya a la gente con el cuento. Hoy en día, gracias al bombardeo que la Secretaría de Salud nos receta cada mañana, muchos de esos locos enfermos tienen miedo de ser contagiados y por eso reaccionan agrediendo médicos y enfermeras, quemando hospitales y ambulancias y hasta corriendo a los vecinos que son sospechosos de portar el tan cacareado virus. Yo no los justifico; si cometen esa clase de delitos deben pagarlo; sin embargo, hay que pensar un poco en lo que ha originado todo este desmadre y sin duda alguna, ha sido la sobre carga de información en las débiles mentes de los tontos. Niéguemelo.

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jueves, 11 de junio de 2020

¡EL BASTONAZO SE AMPARA!

Para lo que quiero comentarle, amable lector, necesito primero darle un breve dato histórico. El 7 de febrero de 1847, el Diputado Local de San Luis Potosí, José Ponciano Arriaga (nombrecitos que antes le ponían a la gente), quien también fue padre de la Constitución de 1857, tuvo el desatino (lo cuál se entiende en aquel tiempo por ser México un país bastante joven que buscaba despegar) de promover una iniciativa llamada Ley de Procuraduría de Pobres. Ya le explicaré más adelante por qué lo considero un desatino, pero por lo pronto sepa usted que este es el antecedente lejano de lo que hoy conocemos como la Defensoría de Oficio, de la Procuraduría Social y en cierto modo, también de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en México. Esto viene a colación porque de ahí, de la historia y el oportunismo político, fue que doña Rosario Piedra Ibarra, Presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, propuso transformar a la CNDH en una "Procuraduría de Pobres". Vamos, si me lo permite, a analizar esta absurda propuesta:

 

La justicia, amable lector, es dar a cada quién lo que merezca y merecer, aunque me brinquen los chairos, no implica tener dinero o no tenerlo. Como ejemplo, llevada esta definición al ámbito de los derechos humanos, diríamos que justicia es dar al gobernante que los viola su castigo y corrección, y al ciudadano al que le fueron violados tales derechos, la debida restitución y respeto que merece, pertenezca a la clase social que sea. Si la Comisión Nacional de Derechos Humanos (que de todas formas no sirve pa nada) se convirtiera en una Procuraduría de Pobres, cuando usted padezca las tropelías de un gobernante y acuda a dicha procuraduría, lo primero que le dirán es: "Déjenos hacerle un estudio socioeconómico para ver si podemos defenderlo o no, porque recuerde que esta es una Procuraduría de Pobres". Luego de hacerle tal estudio, le dirán: "Hemos determinado que en efecto, sí le fueron violados sus derechos; pero no vamos a ayudarle porque su estudio nos arroja que tiene una buena casa, gana bien y no es pobre. Por tanto, esta procuraduría lo dejará a su suerte. Arrégleselas como pueda maldito imperialista". Sin fanatismos tontos le pregunto: ¿En verdad a usted le gustaría que eso pasara en México? A mí no.

 

Amable lector, me considero un mexicano inteligente y consciente y como tal, lo que deseo no es la justicia para el pobre. Por supuesto que tampoco me gusta que al pobre lo hagan menos en los tribunales o cualquier institución de Gobierno, pero eso no implica favorecer al que menos tiene haciéndole más "merecedor" de justicia que a los demás. Entonces, lejos de desear un país en el que se le haga justicia al pobre, deseo uno en el que se le haga justicia a todos; ricos, pobres, hombres y mujeres con discapacidad y sin ella, negros, blancos, indígenas, mestizos o de descendencia europea. ¡Justicia para todos y punto! De modo que quiero hacer del conocimiento público que si tal atrocidad prospera, si esa aberración jurídica llega a ser una realidad en mi México, pienso ampararme contra la decisión y no es por llevarle la contraria al Gobierno Federal, sino porque desde el momento que se plantea convertir la Comisión Nacional de Derechos Humanos en una "Procuraduría de, o Para Pobres", se viola el principio de igualdad contenido en el párrafo primero del Artículo 1º constitucional, que a la letra dice: "En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse, salvo en los casos y bajo las condiciones que esta Constitución establece." Todo eso sin contar con lo que los mismos tratados citados por la Constitución dicen al respecto.

 

Lo dijo en el marco del treinta aniversario de la CNDH y se entiende que tal vez quería sus cinco minutos de fama; aunque no creo que la propuesta que doña Rosario hizo avance mucho, si avanza ya estoy listo para desenvainar el bastón. ¿O usted qué opina? Hágame llegar su opinión a los siguientes medios de contacto:

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jueves, 4 de junio de 2020

LA SINIESTRA VERDAD

Amables lectores, quiero hablarles de un siniestro, pero nada raro fenómeno que se está presentando en la gente que cree en la mortalidad del Coronavirus, y sobre todo, en esos que sintiéndose policías del mundo nos regañan, nos pendejean y reniegan de nosotros tachándonos de "irresponsables" por querer vivir la vida sin miedo.

 

Resulta que mientras que Yo, y muchos otros salimos sin tapabocas cuando podemos, nos reímos de la absurda pandemia de veinte muertos y tenemos la seguridad de que nada nos pasará, esos asustados, que viven encerrados, arrodillados y suplicando a sus dioses, que salen hasta con tapatraseros por si las dudas y que temen tanto al tan llevado y traído Coronavirus, son los que se están contagiando. ¿Cómo es eso? Muy simple, y se lo voy a explicar (con mis anotaciones humorísticas entre paréntesis) mediante el resumen de un relato llamado LA MÁSCARA DE LA MUERTE ROJA, escrito por ÉDGAR ALLAN POE, y que Yo leí en una de esas noches que me quedo hasta muy tarde escuchando radioteatros de terror mientras bebo café a la luz de una vela aromática.

 

En este relato una misteriosa peste llamada Muerte Roja ataca la ciudad de Próspero, príncipe de una ficticia nación, al cual le complacía darse todo tipo de placeres de los que un rey puede disfrutar (o sea era muy Omar porque le gustaba todo lo bueno), como el buen gusto, las artes, los bailes orquestados y fiestas rodeadas de diversión y sarcasmo. Al darse cuenta de que la peste atacaba a toda su región, decide encerrarse en su castillo (como los asustados en sus casas) junto con varios cientos de nobles de su corte los cuales intentan escapar de la Muerte roja. Como si de un asustado por Coronavirus se tratara, el Príncipe (además de pendejear a todo el que quiera salirse como lo hizo Alfaro y lo hacen los asustados en Facebook) manda sellar todas las entradas, las ventanas, los resquicios y ranuras de todas partes, no fuera a ser que por ahí se metiera la peste. Como ya estaba encerrado, Susana Distancia comenzó a valerle sorbete y cierta noche, el príncipe decide realizar la mejor fiesta de disfraces jamás hecha. Para esto su castillo consta de siete aposentos pintados cada uno de diferente color y con vitrales del mismo tono de las paredes, a excepción de una pieza, la habitación negra, la cual tiene los vitrales pintados de rojo creando un ambiente terrorífico y fantasmal. Mientras los invitados disfrutan de la fiesta, la gente continúa muriendo fuera, atacada por la enfermedad y sin ninguna ayuda. Todos en el castillo bailan y se pasean por los aposentos, excepto por el negro, en el que se encuentra además un reloj de ébano que da cada hora, interrumpiendo así la fiesta y provocando en ellos un estado de terror inexplicable. Durante el transcurso de la fiesta Próspero se fija en un extraño disfrazado con un atuendo negro y el rostro cubierto por una máscara que representa una víctima de la peste. El príncipe, que se siente gravemente insultado por ello (como los asustados cuando uno sale y le echan la culpa de todos los contagios del mundo), requiere al desconocido que se identifique. Para horror de todos, el invitado no sólo se revela como víctima de la enfermedad, sino como la personificación de la misma Muerte. A partir de ese momento, todos los ocupantes del castillo contraen la enfermedad y mueren.

 

Y eso, AUNQUE LOS MÉDICOS Y LOS ASUSTADOS QUIERAN CRUCIFICARME, es lo que está sucediendo con los que se espantan con el virus y deciden recluirse. El virus, que está en el aire y por tanto nadie puede detenerlo, se les está metiendo a las casas como la muerte se filtró en la fiesta del Príncipe del relato y lamentablemente, por el miedo que tienen, sufren los síntomas y hasta se mueren. Lo demás es sencillo: Culpar a cualquiera que sí salga y con el cuál hayan tenido contacto. Pero eso es imposible. Porque lo lógico, y díganme ustedes si no, es que si Yo salgo a la calle Yo sea el primero en contagiarse, para luego contagiar a otros. No es así. Los asustados padecen los tan cacareados síntomas y Yo no. Los encerrados se están enfermando (Y MURIENDO) y Yo no. ¿Les dice algo?

 

A mí sí, y si me lo permite, daré vida y personalidad a la muerte para exponerlo: Aquí la siniestra verdad es que estamos destinados a morir, y ni usted ni Yo podemos huir de eso. Si ya nos toca, podemos encerrarnos a piedra y lodo si queremos; pero hasta donde estemos, ahí va a llegar Ella sin falta y a la hora exacta para recogernos. ¿Para qué vivir asustados? Si ya nos vamos nada podemos hacer; si no, estamos asustados en vano. Lo mejor que podemos hacer es reactivarlo todo, salir, trabajar, disfrutar de la vida el tiempo que nos quede y dejarnos de tanta preocupación infundada. Que se muera el que tenga que morirse y que a los demás nos dejen en paz. ¿O usted qué dice? ¿Le gusta estar sin dinero y sin trabajo?

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martes, 2 de junio de 2020

FELICIDADES MAGALY

Amables lectores, ayer se cumplió un año de que la licenciada Magaly Fregoso asumiera el cargo de Directora General en el Centro de Convenciones de Puerto Vallarta y ahora que pronto regresaremos a la normalidad, el recinto requerirá también de una publicidad eficaz y más que extraordinaria. ¿Podrá la antes referida con el paquete? Ya se verá, pero por lo pronto, me envían un texto de felicitación que refleja muy bien el pensamiento que muchos tienen sobre el particular. Desde ya quedo abierto al derecho de réplica de los aludidos porque todos tenemos el derecho de defendernos y que nos escuchen. Ahí les va pues:

 

"Felicidades Magaly, por tu primer aniversario como directora general del centro internacional de convenciones de Puerto Vallarta. Feliz primer aniversario; porque entraste como una total desconocida en el ramo turístico y solo por compromisos políticos, pues tu fuerte es vivir del ERARIO. Feliz primer aniversario, por ser una gran maestra manipuladora, tanto con tus superiores como con tus subordinados, pues dudo mucho que el consejo técnico sepa de todos los goles que has anotado con la ayuda de tu director de recursos humanos Manuel Palafox, que ha sabido cubrir muy bien tus dudosos números junto con Marcelo Villaseñor, experto en administración de impuestos. Feliz primer aniversario por lograr un récord del menor número de eventos, convenciones, y congresos en un año completo en la historia del CICPV, pues los que siempre salvan al recinto son: Los Testigos de Jehová, las posadas de Vidanta y los eventos académicos. Feliz primer aniversario, por experimentar con el mismo personal selectivo y prepotente que dejó la anterior directora Yolanda Cisneros, todos ellos expertos en hostigamiento laboral, discriminación y persecución con el personal al que ustedes llaman "de relleno" o "inferiores" al equipo selecto antes mencionado, pues ya se han dado siete bajas de colaboradores, manipulando la nómina a su antojo y beneficiando solo a unos cuantos. Feliz primer aniversario, por utilizar como pretexto la actual contingencia Covid 19 para no cumplir tus compromisos, disimulando así que meses antes ya se veía venir tu fracaso como Directora General del recinto, ya que eres como un fantasma que poco te presentas, sabiendo que tus lambiscones y arrastrados (Manuel Palafox, Carlos Rodríguez, Marcelo Villaseñor, Fabián Salcedo, y tu asistente personal Jenny) mismos que en su momento también formaron parte del nefasto equipo de Yolanda Cisneros y se hicieron pasar por víctimas contigo, quedando comprobado que se van al mejor postor aun sabiendo que se cometen injusticias. Feliz primer aniversario, por tener injustas, y muy convenientes preferencias con los proveedores, en especial con el grupo Crecento que al parecer es de tu propiedad, pues aun teniendo el personal capacitado para hacer trabajos de pisos, azulejos y/o construcción, tu empresa lo realiza aunque se eleven los costos de operación Y eso aquí y en China se llama corrupción. Feliz primer aniversario, por mezclar la política con los recursos del CICPV, pues no están lejos las próximas contiendas electorales en las que seguramente participarás, y de ser beneficiada otra vez, habrá mucho presupuesto para mejoras del recinto, principalmente en mantenimiento, y así podrás desviar dichos recursos para las campañas de tu partido, que ni es movimiento ni es ciudadano, pues solo se benefician unos cuantos. Feliz primer aniversario, porque no has tenido una vigilancia efectiva por parte de tus superiores, y junto con tu equipo selecto, que más bien parece la CIA o la DEA para quitar del camino colaboradores que no son acordes a tus movidas chuecas, diste un mes de vacaciones a tus trabajadores sin goce de sueldo, y algunos al regresar, se encontraron con que ya no tenían trabajo mientras tu equipo selecto, junto contigo, siguieron percibiendo su sueldazo. Feliz primer aniversario, porque sabes navegar con la bandera de "me apoyaré de la gente que sabe", pero no especificaste que te referías a las personas que saben robar, manipular, hostigar, perseguir, o sea tu equipo selecto, (Manuel Palafox, Carlos Rodríguez, Marcelo Villaseñor, Fabián Salcedo) por mencionar algunos, y finalmente, feliz primer aniversario, porque te importa un BLEDO el CICPV. FELICIDADES MAGALY".

 

Hasta ahí el texto y Yo solo puedo decir que si todo esto es cierto, alguien debe intervenir; y si no, pues que alguien salga a desmentir lo que en esta carta se afirma sarcásticamente y a modo de felicitación. Nos leemos mañana amable lector.

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viernes, 29 de mayo de 2020

DE GRINGADAZOS Y GUAJOLOTERAS

Habían matado a Colosio y mientras me dirigía a la escuela en el autobús, pensaba en el revuelo que se armaría. En los Estados Unidos, donde gracias a mis abuelos y tíos estudié la preparatoria, existe y siempre ha existido un ala muy conservadora que quiere ver a México hundido, y entre ese grupito había (y probablemente sigue habiendo) maestros que, a la menor oportunidad, comenzarían a joder. No tardaron mucho los gringadazos, pero ya iba preparado.

 

Una de esas maestras comenzó a decir: "Existen países corruptos y peligrosos para vivir como México, donde acaban de asesinar al candidato presidencial más popular. ¡Habrase visto! Que suceda eso en un país dizque civilizado en pleno siglo veinte. Afortunadamente no estamos allá; estamos en los Estados Unidos de Norteamérica, donde todo es mejor. Todo sería perfecto si México no nos enviara drogas; pero eso acabará pronto. Con nuestra ayuda, el Gobierno mexicano acabará con los narcos. ¿O ustedes qué piensan?" En aquella clase había gringos, pero la mayoría éramos mexicanos y uno que otro salvadoreño. Como sea, nadie habló. Casi todos estaban ahí de forma ilegal y temían decir cualquier cosa por miedo a represalias. Entonces levanté la mano. "¡Señor Arce! ¿Así que quiere hablar?"

 

Me hizo pasar al frente mientras se escuchaba el murmullo de los compañeros. "Bien, hable usted". "Antes de comenzar, quisiera su autorización para lo que he de decir. Soy un estudiante extranjero y mi estatus no me permite opinar sobre cuestiones políticas, migratorias o de seguridad interna, a no ser que se me pregunte. Así que… ¿Qué me dice?" La maestra guardó silencio por unos segundos y luego dijo: "Puesto que se trata de un debate escolar, le autorizo hablar". Y me preguntó sarcásticamente: "¿Va a defender a su país?" Como ya tenía el permiso, y la pelota en la mano, comencé: "No voy a defender a mi país. Los mexicanos seríamos tontos si no reconociéramos que de ahí les llega a ustedes toda la droga que viene de Colombia; pero lo que sí quiero manifestar es que me encuentro muy sorprendido. Llevo viviendo aquí poco menos de un año, y me doy cuenta de que muy a pesar de tener un sistema de inteligencia tan bueno, tan eficiente y casi perfecto, la droga sigue llegando a las escuelas sin que nadie pueda hacer nada. Puedo entender que México envíe drogas; no puedo entender, sin embargo, cómo es que, ya estando en territorio estadounidense, esas mismas drogas pueden distribuirse con toda libertad a pesar de tanta policía y seguridad". "¡Pinche Omar!" Murmuró una compañera en español. Yo seguí hablando. "También me doy cuenta de que en este país, tan civilizado y abierto a los derechos humanos, todavía la policía mata personas por ser negras. En México, un candidato presidencial ha sido asesinado y el hecho es innegable; pero cualquier mexicano de esos que ustedes consideran poco civilizados que viene aquí como su servidor, esperaría que los Estados Unidos de Norteamérica, la gran nación como ustedes la llaman, demostrara esa civilidad que sus ciudadanos tanto pregonan y que estoy seguro de que tienen. La pregunta es: ¿Por qué no logro verla?"

 

Iba a continuar mi discurso con el tema de la fabricación y venta de armas a grupos disidentes, pero me gritó: "¡Basta! Le di permiso para que opinara, pero esto ya es el colmo. Debí haber supuesto que tras esa actitud humilde traía usted la piedra escondida". Yo, contento por la reacción que había generado, le dije: "Bien, entonces retiro lo dicho (al cabo ya había escupido mi veneno) y vuelvo a mi lugar. Haga usted de cuenta que no dije nada". Pero lo dije y la verdad es que nunca me lo perdonó. No me hizo nada, pero desde entonces se notaba distinta conmigo.

 

De esto que le cuento, amable lector, hace ya 26 años. Ya no es tan fácil que en México un candidato sea asesinado; pero hoy que leo cómo de nuevo hay disturbios ocasionados por la muerte de una persona negra a manos de un policía, me doy cuenta de que no obstante que ha pasado mucho tiempo, aquel país "civilizado" no cambió. Lástima que la maestra ya nos lee desde la tumba porque de no ser así, la llamo para recordarle el día en que me di el gusto de acomodarle unas guajoloteras con pencas de nopal, y chanse y hasta le arrimaba otras cuántas.

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lunes, 25 de mayo de 2020

¿POR QUÉ LOS MORMONES NO TOMAN CAFÉ?

Amable lector, le voy a contar una historia: Había en el continente africano, específicamente en un país que ahora se llama Etiopía, un pastorcillo que un día descubrió que sus cabras se le alocaban (así como Enrique Alfaro en pandemia) al comer los frutos rojos de cierto arbusto y además, también se les tonificaba la piel. De curioso, a este pastor se le ocurrió que Él también podía probar, y al hacerlo, sintió que sus fuerzas le aumentaban. Llevó el fruto al monasterio del lugar y contó todo a los monjes quienes le dijeron: "Nosotros ya habíamos descubierto los efectos que tiene, pero no lo habíamos divulgado al pueblo".  Este fruto del que le hablo se llama Café; delicioso y aromático placer mío y de muchos por la mañana, y que sin embargo, estuvo a punto de ser desechado porque los monjes primero lo probaron cocinando los granos con agua; pero al servir el brebaje les supo tan feo que decidieron echar los frutos al fuego para que se quemaran como las brujas cuando la iglesia las echaba a la hoguera. Al tostarse, los granos despidieron un olor tan agradable que a uno de los monjes se le ocurrió volver a preparar la bebida pero con los granos tostados y molidos. Con el tiempo ese brebaje se volvió habitual en el convento donde los monjes lo bebían en el turno nocturno para evitar quedarse dormidos (como Yo en la escuela cuando tocaba matemáticas) y en cuanto a nosotros… ¿Pues qué le digo? Yo no empiezo mi día sin el mío. Sin embargo, por ahí dicen que los mormones no lo toman porque es pecado. ¿Qué dicen ellos al respecto? Vamos viéndolo y sirve que dejamos de hablar del tema favorito de los asustados.

 

 Como le digo, Yo siempre había escuchado que los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mejor conocidos como "mormones", no tomaban café porque para ellos era pecado; sin embargo, nunca me he conformado con lo que dicen por ahí, y me voy directo a la fuente. A los Testigos de Jehová les pregunté sobre sus prohibiciones de celebrar cumpleaños, saludar a la bandera y recibir transfusiones de sangre; a los de La Luz del Mundo les cuestioné si era cierto que cuando su apóstol sueña con alguna de las mujeres de la iglesia este debe acostarse con ellas, y así me he ido de preguntón, ofendiendo a unos (sin querer queriendo) pero aclarando mis dudas. Soy muy curioso y me gusta enriquecer mi acervo cultural; así que un día, allá por 1996, le pregunté a una compañera de la escuela que pertenecía a esta iglesia de los mormones, si esto de que para ellos tomar café es pecado era cierto. Lo que me contó fue lo siguiente: "No es un pecado, o en todo caso, no es un pecado contra Dios, sino contra tu propio cuerpo". Luego me explicó: "Nosotros tenemos un código de salud llamado Palabra de Sabiduría, en el que se enlistan los consejos sobre algunas comidas y bebidas, entre las que está el café que tanto amas y defiendes, y que en realidad, no es más que un estimulante que daña tu cuerpo. Sin embargo, no es una prohibición; sino que el hombre sabio sabe lo que le conviene. ¡Tómalo así! Como un consejo y no como una prohibición".

 

Sobre este código de salud llamado "Palabra de Sabiduría", en la página de la iglesia referida encontré esto: "La Palabra de Sabiduría fue revelada por el Señor a José Smith (fundador de los mormones) en 1833, cuando José se cuestionó sobre el uso del tabaco, ya que sus colegas lo usaban en sus reuniones y tanto las manchas como el olor eran difíciles de eliminar. Al preguntarle a Dios sobre esta práctica, la Palabra de Sabiduría fue el resultado. Las bebidas fuertes, es decir, el alcohol y las bebidas calientes, incluidos el té y el café se mencionaron específicamente como líquidos que no deben consumirse. El tabaco también se incluyó entre los "no". Los profetas actuales también han enseñado que los miembros de la Iglesia no deben usar drogas ilegales, así como no abusar de las legales."

 

Así que, no es que tomar café sea pecado para ellos; sino que tienen un código de salud que, independientemente de que en verdad les haya sido dado por Dios o no, resulta beneficioso para sus cuerpos. Por mi parte, malo o no, para mí la lectura de los periódicos del día (digitales porque la vida me negó el placer de leerlos en papel) con un buen café entrándome al cuerpo en ayunas, es un delicioso placer que no cambiaría por nada aunque fuera pecado. ¿Usted qué dice?

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