Así lo dijo PORFIRIO DÍAZ en alguna ocasión y esto, se hace patente ahora, con el gobierno vende patrias de FELIPE CALDERÓN. Un gobierno que, por hacer efectiva la tan llevada y traída guerra contra el narco, ha permitido la instalación de dos centros de espionaje de los ESTADOS UNIDOS en territorio mexicano. Según la revista PROCESO: “Ambos centros de espionaje están en sitios estratégicos: uno en Paseo de la Reforma 265, en la Ciudad de México, y otro dentro de una zona militar en la región norte del país, según lo publicado por The New York Times en su edición del domingo 7, y que, de acuerdo con expertos consultados, se encuentra en Escobedo, Nuevo León. Desde esas instalaciones Washington realiza trabajos de inteligencia con toda libertad en territorio mexicano.”
Con esto, queda demostrado que, FELIPE CALDERÓN, no solo es incapaz de gobernar un país como el nuestro sino que, además, es un presidente servil y rastrero que sigue besándole las manos al presidente BARAC OBAMA y dependiendo, como también lo hiciera VICENTE FOX, de las órdenes venidas desde la CASA BLANCA.
Los mexicanos sabemos que, la guerra contra el narco, no es más que un pleito de plazas y que el crimen organizado, por sí solo, provee al país de más del cincuenta porciento de los empleos. Y esto también lo sabe CALDERÓN quien, en un terrible afán por conservar el país para su partido, pretende hacernos creer que lo combate a capa y espada apresando campesinos que siembran la droga, pero dejando libres a los grandes capos de la mafia para que sigan trabajando. Los centros de inteligencia de los ESTADOS UNIDOS en territorio mexicano, utilizando la oportunidad que les da CALDERÓN, vienen no a pelear contra el narco, sino a vigilar más de cerca a quien, según WIKILEAKS, consideran un perfecto bufón. A FELIPE CALDERÓN.
Lo tenemos resuelto. Sabemos que vienen a vigilarnos y aquí pende en el aire una sola pregunta: ¿Y nuestra soberanía? Habría qué explicarle al presidente lo que esa palabra significa.
EL ANÁLISIS POLÍTICO Y SOCIAL DEL DIARIO VIVIR EN MÉXICO, DESDE LA OPINIÓN DEL ABOGADO Y PERIODISTA, LICENCIADO OMAR ARCE NOLASCO. CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD... ¡NO ES MÁS QUE ESO! LA REALIDAD.
domingo, 14 de agosto de 2011
viernes, 12 de agosto de 2011
EL SUFRIMIENTO ES VOLUNTARIO
Cuando fui maestro en el CENTRO DE ATENCIÓN MÚLTIPLE, conocí a una mujer de nombre CASIMIRA. Acababa de quedar ciega años atrás y ahora, venía al CAM a rehabilitarse.
Pero CASIMIRA tenía una tendencia que, hasta la fecha, no ha podido superar. La tendencia al sufrimiento. De tal suerte que si alguno le preguntaba: "¿Cómo estás?" Ella respondía invariablemente: "Pues aquí sufriendo". Para luego añadir: "Porque uno cuando es ciego sufre mucho". Y luego echaba a llorar.
Esto vino al caso porque, hoy por la mañana, iba Yo caminando por la calle MORELOS cuando arrollé a un viejecito que iba adelante de mí. Al sentir el impacto, gritó: "¡Hey! ¿Pues qué traen?" A lo que respondí: "Discúlpeme. No veo y choqué con usted". Para ser sinceros, pensé que el señor se compadecería de mí como lo hacen todos los de su edad pero, en cambio, el hombre se quedó serio unos segundos y me preguntó: "¿Y cuánto tiempo tienes tú sin ver?" "Desde mi nacimiento". Le respondí. Sin más ni más, el hombre dijo: "Agárrate. Yo tampoco veo pero nos vamos ayudando uno al otro".
Por supuesto que Yo no necesitaba la ayuda pero accedí para platicar con Él. De todas formas, no se trataba de un ciego acomplejado y con la tendencia a sufrir voluntariamente, sino de uno que no solo es octimista; además, le tiende la mano a otro que está en la misma situación. Esa, en mi opinión, es la mejor actitud que se puede tomar ante la vida.
Pero CASIMIRA tenía una tendencia que, hasta la fecha, no ha podido superar. La tendencia al sufrimiento. De tal suerte que si alguno le preguntaba: "¿Cómo estás?" Ella respondía invariablemente: "Pues aquí sufriendo". Para luego añadir: "Porque uno cuando es ciego sufre mucho". Y luego echaba a llorar.
Esto vino al caso porque, hoy por la mañana, iba Yo caminando por la calle MORELOS cuando arrollé a un viejecito que iba adelante de mí. Al sentir el impacto, gritó: "¡Hey! ¿Pues qué traen?" A lo que respondí: "Discúlpeme. No veo y choqué con usted". Para ser sinceros, pensé que el señor se compadecería de mí como lo hacen todos los de su edad pero, en cambio, el hombre se quedó serio unos segundos y me preguntó: "¿Y cuánto tiempo tienes tú sin ver?" "Desde mi nacimiento". Le respondí. Sin más ni más, el hombre dijo: "Agárrate. Yo tampoco veo pero nos vamos ayudando uno al otro".
Por supuesto que Yo no necesitaba la ayuda pero accedí para platicar con Él. De todas formas, no se trataba de un ciego acomplejado y con la tendencia a sufrir voluntariamente, sino de uno que no solo es octimista; además, le tiende la mano a otro que está en la misma situación. Esa, en mi opinión, es la mejor actitud que se puede tomar ante la vida.
miércoles, 10 de agosto de 2011
LOS CASTIGOS DE JEHOVÁ
Era domingo por la mañana y Yo, allá en el vigésimo primer sueño después de haber ido a un convivio, me encontraba tirado en la cama. De pronto, escuché a lo lejos unos toquidos en mi puerta y desperté. Pensé que era la PGR, porque así tocaban y además, con esto de que le pego a medio mundo no sería raro. Pero no. “¡Ahí van hombre!” Grité mientras me vestía y me daba una peinada. Abrí la ventanilla de la puerta y… “Buenos días”. Me dijo la voz de una mujer joven al parecer. “¿Estaba dormido?” A lo que Yo respondí todavía con mi aliento a moneda oxidada: “Tengo la maldita costumbre de hacerlo por las noches y, cuando es domingo, hasta muy entrada la mañana. ¿Qué se le ofrecía?” Y entonces vino aquella frase que me hizo enojar. “Somos testigos de Jehová y estamos aquí para traerle buenas noticias”. Recordaba que, la última vez que decidí seguirles la corriente, la buena noticia era que el mundo se iba a acabar. Así que le dije a la señorita que no tenía tiempo para escucharle.
Después de repetírselo tres veces logré que se fuera. Estaba enojado porque me habían despertado para sus tonterías, pero mi coraje fue mayor, cuando oprimí el botón de mi reloj parlante y este me dijo que a penas eran las ocho de la mañana. ¡Pero qué poca! ¿No le ha pasado?
Definitivamente, alguien debe marcarles el alto a estos fanáticos religiosos que, violando a todas luces la ley, se atreven a ir puerta por puerta promoviendo su culto. ¡Y dijera usted que lo hacen a horas prudentes pero no! Sus mujeres, como si no tuvieran qué hacer nada en el hogar, como dar de desayunar al marido o arreglar la casa por lo menos, desde temprano andan por ahí promoviendo la revistita y diciendo que se quedarán con la tierra. ¡Ya parecen ejidatarios peleando la tierra para ellos! Por mí quédensela.
Y de veras… ¿No podrían promover las locuras de Charles Russell en días y horas hábiles? No es que tenga nada contra ustedes pero compórtense de acuerdo a las reglas de civilidad por favor. Si voy a las ocho de la mañana de un domingo a despertar a un amigo, aunque sea para buenas noticias, les aseguro que me mienta la madre. No fue eso lo que hice con la señorita y su acompañante, aunque sinceramente, ganas no me faltaron. Solo que Yo sí soy educado. En fin, ahí les encargo no sean ca…britones.
Después de repetírselo tres veces logré que se fuera. Estaba enojado porque me habían despertado para sus tonterías, pero mi coraje fue mayor, cuando oprimí el botón de mi reloj parlante y este me dijo que a penas eran las ocho de la mañana. ¡Pero qué poca! ¿No le ha pasado?
Definitivamente, alguien debe marcarles el alto a estos fanáticos religiosos que, violando a todas luces la ley, se atreven a ir puerta por puerta promoviendo su culto. ¡Y dijera usted que lo hacen a horas prudentes pero no! Sus mujeres, como si no tuvieran qué hacer nada en el hogar, como dar de desayunar al marido o arreglar la casa por lo menos, desde temprano andan por ahí promoviendo la revistita y diciendo que se quedarán con la tierra. ¡Ya parecen ejidatarios peleando la tierra para ellos! Por mí quédensela.
Y de veras… ¿No podrían promover las locuras de Charles Russell en días y horas hábiles? No es que tenga nada contra ustedes pero compórtense de acuerdo a las reglas de civilidad por favor. Si voy a las ocho de la mañana de un domingo a despertar a un amigo, aunque sea para buenas noticias, les aseguro que me mienta la madre. No fue eso lo que hice con la señorita y su acompañante, aunque sinceramente, ganas no me faltaron. Solo que Yo sí soy educado. En fin, ahí les encargo no sean ca…britones.
¿Y A USTED CON QUÉ LO ASUSTAN?
Yo me acuerdo que una vez, mi abuelita me contó que cuando en su rancho alguien mencionaba al diablo, este se aparecía diciendo: “Aquí estoy. ¿Me hablabas?” También una vez un amigo se enojó conmigo, porque me reí de muy buena gana, cuando me contó: “Allá en el Colomo, el diablo se aparece por la calle, cantando la de y volver volver…” Más se enojó todavía, cuando muerto de la risa, le dije: “Hombre… ¡Pues regálale un disco de Vicente Fernández!” Pensando en eso y leyendo un poco, me puse a meditar en lo que asusta a los mexicanos, en comparación con lo que asusta a otras culturas. Por ejemplo: Mientras en Europa y los Estados Unidos el terror consiste en monstruos y vampiros como los de Edgar Allan Poe, Bram Stoker o Lovecraft (todos ellos novelistas de terror) aquí nos asustamos cuando vemos La Maldición De La Llorona o nuestra abuelita nos describe al diablillo raso de cola y cuernos, vestido de rojo. Tal vez por eso el gobierno logró asustar a media nación con el cuento del Chupa Cabras.
Y es que fue parte de la herencia de los españoles de entonces. Porque, Yo no sé si los Mexicas creían en el regreso de los muertos, pero en cambio sí sé que en el Archivo General De La Nación, hay muchos antecedentes de lo que según esto, sucedió en México en cuanto a supuestas apariciones cuando los españoles estaban aquí. Por eso estoy seguro de que ese temor, que muchos todavía tienen, nos vino de España. Pero los gringos, por más que se digan más inteligentes que nosotros, son peores (piores dijera el indio) porque… ¡Adivine con qué los asusta su gobierno! Pues no me lo va usted a creer pero los asusta con… ¡Extraterrestres! ¡Sí de veras! No suceda algún escándalo que involucre al gobierno, porque así como Jacobo y TELEVISA se prestaron a lo del mentado Chupa Cabras, así los medios allá se prestan para sacar supuestos videos de la NAZA, en los que se asegura, se vieron presencias alienígenas en cierto lugar. Y por supuesto, ahí tiene a los gringos con los calzones abajo, temblando de miedo y hablando de eso todo el santo día.
En México se quiso implementar la misma estrategia y le hablaron a Jaime Mausán: “¡Jaime!” “Dígame señor Presidente…” “Pues que dice papá gobierno (el de Estados Unidos) que tenemos qué asustar a nuestra gente con marcianos mano. Ya hablé con Emilio y le dije que te dé un espacio en la tele así que… ¡Te me vas a armar el teatrito y mucho cuidado!” Y ahí va Maussán, a armar un programa que hasta la fecha, no asusta ni al perro. Y viendo esto, el presidente lo mandó a la jodida (aunque lo dejó con su programa y su fama porque ya no puede desmentirlo) y en su lugar, trajo a Carlos Trejo. “¡Carlitos mijo!” “Dígame usted presidente”. “Pues ya que la indiada no se asusta con marcianos ahora tú dales fantasmas. Mira... ¡Vamos a llevar el concepto de LA MANO PELUDA a la televisión! ¡Esa no falla Carlitos! Es parte de la cultura”.
Y fue tanto el éxito de “Carlitos”, que ahora, otras televisoras también tienen programas de fantasmas. Todos ellos tienen qué ver con el regreso de los muertos porque es lo que asusta al mexicano. Que si en aquel parque de diversiones se mueve una estatua es porque ahí mataron a una señora; que si una muñeca se mueve sola es porque tiene el espíritu de la abuelita de no sé quién y el chiste es que todo es regreso de los muertos. Y mientras tanto, el verdadero terror, el que es peor que los vampiros Drácula de Stoker y Carmilla de Le Fanu, es más, el que es peor que cualquiera de los monstruos europeos y estadounidenses, ese sigue agazapado como los lobos asechando al pueblo. Terror que debemos seguir temiendo, pues siempre existe la posibilidad de que detrás de nosotros, aparezca un mal gobernante para asestarnos una puñalada por la espalda. Y como dicen los adolescentes de hoy: “¡Tengo miedo!”
Y es que fue parte de la herencia de los españoles de entonces. Porque, Yo no sé si los Mexicas creían en el regreso de los muertos, pero en cambio sí sé que en el Archivo General De La Nación, hay muchos antecedentes de lo que según esto, sucedió en México en cuanto a supuestas apariciones cuando los españoles estaban aquí. Por eso estoy seguro de que ese temor, que muchos todavía tienen, nos vino de España. Pero los gringos, por más que se digan más inteligentes que nosotros, son peores (piores dijera el indio) porque… ¡Adivine con qué los asusta su gobierno! Pues no me lo va usted a creer pero los asusta con… ¡Extraterrestres! ¡Sí de veras! No suceda algún escándalo que involucre al gobierno, porque así como Jacobo y TELEVISA se prestaron a lo del mentado Chupa Cabras, así los medios allá se prestan para sacar supuestos videos de la NAZA, en los que se asegura, se vieron presencias alienígenas en cierto lugar. Y por supuesto, ahí tiene a los gringos con los calzones abajo, temblando de miedo y hablando de eso todo el santo día.
En México se quiso implementar la misma estrategia y le hablaron a Jaime Mausán: “¡Jaime!” “Dígame señor Presidente…” “Pues que dice papá gobierno (el de Estados Unidos) que tenemos qué asustar a nuestra gente con marcianos mano. Ya hablé con Emilio y le dije que te dé un espacio en la tele así que… ¡Te me vas a armar el teatrito y mucho cuidado!” Y ahí va Maussán, a armar un programa que hasta la fecha, no asusta ni al perro. Y viendo esto, el presidente lo mandó a la jodida (aunque lo dejó con su programa y su fama porque ya no puede desmentirlo) y en su lugar, trajo a Carlos Trejo. “¡Carlitos mijo!” “Dígame usted presidente”. “Pues ya que la indiada no se asusta con marcianos ahora tú dales fantasmas. Mira... ¡Vamos a llevar el concepto de LA MANO PELUDA a la televisión! ¡Esa no falla Carlitos! Es parte de la cultura”.
Y fue tanto el éxito de “Carlitos”, que ahora, otras televisoras también tienen programas de fantasmas. Todos ellos tienen qué ver con el regreso de los muertos porque es lo que asusta al mexicano. Que si en aquel parque de diversiones se mueve una estatua es porque ahí mataron a una señora; que si una muñeca se mueve sola es porque tiene el espíritu de la abuelita de no sé quién y el chiste es que todo es regreso de los muertos. Y mientras tanto, el verdadero terror, el que es peor que los vampiros Drácula de Stoker y Carmilla de Le Fanu, es más, el que es peor que cualquiera de los monstruos europeos y estadounidenses, ese sigue agazapado como los lobos asechando al pueblo. Terror que debemos seguir temiendo, pues siempre existe la posibilidad de que detrás de nosotros, aparezca un mal gobernante para asestarnos una puñalada por la espalda. Y como dicen los adolescentes de hoy: “¡Tengo miedo!”
lunes, 8 de agosto de 2011
ANTES DE MI DIVORCIO CON LA IGLESIA
Este año hará ya 25 de que hice mi primera comunión. ¡Sí! Aunque usted no lo crea, Yo, el que ahora reniega públicamente de la iglesia, hice mi primera comunión cuando era niño. La hice durante las fiestas patronales de la delegación donde vivía y fue un desastre.
Recuerdo que se me había dicho que, cuando el cura pusiera la ostia en mi lengua, tenía qué pegarla al paladar y por ningún motivo masticarla, sino empujarla con la lengua hacia adentro o en todo caso esperar a que se deshiciera en mi boca porque era Cristo mismo entrando a mi cuerpo. Pero el momento fatal en que el cura puso la ostia en mi lengua no fue tan mágico. Al instante, sentí ganas de vomitar, así que me saqué la ostia de la boca mientras estaba arrodillado frente a mi banca, (en aquellos tiempos la parroquia del pitillal tenía bancas de madera y por eso no podía uno dormirse a gusto como ahora que hasta tiene aire acondicionado) y luego me la volví a meter porque me llamaron la atención hasta que acabé masticando, haciendo pedazos con mis dientes al supuesto Cristo de la iglesia. Cristo que, por cierto, acabó más tarde en la letrina. ¿No es eso peor que masticarlo?
De ahí en adelante era de mandarnos a misa de niños, a mí y a mi hermano, todos los sábados a las ocho de la mañana. Ni protestar, porque de hacerlo, no habría dinero para ir al cine Juárez a la función para los niños. Pero volviendo al tema: Antes de la misa, salían unas monjas a cantar con nosotros y puesto que no cantábamos fuerte, algunos porque nos quedábamos dormidos y otros porque aún estábamos medio modorros, las monjas nos decían: “¡Canten fuerte! ¡Parece que no desayunaron!” Y es que, las muy ingenuas, no recordaba nunca que si la misa era a las ocho de la mañana nunca hubiéramos podido desayunar antes, sino hasta después, porque según las normas establecidas por no sé quién, (un marihuano seguramente) había qué comulgar en ayunas.
Luego llegaba el temible y regañón padre Hipólito, para dar su misa como si se la estuviera dirigiendo a ancianos en vez de a niños. Mientras el cura con su perorata, las monjas, se paseaban de un lado a otro de la iglesia para descubrir a los que se dormían y darles un pellizco para así de paso desquitar sus amarguras por no poder gozar de los placeres mundanos de la vida públicamente. ¡Vaya amor al prójimo! Hasta que a las nueve, llegaba la bendita hora de salir, cantando algo así como: “Adiós reina del cielo, madre del salvador; adiós oh madre mía, adiós, adiós, adiós”.
A mis 12 años se las hice efectiva y dije adiós de verdad y, agarrando mis canicas, me fui para no volver. Hoy que soy grande ya no mastico ostias, pero tengo la costumbre (mala costumbre para algunos) de seguir masticando los supuestos cristos de la iglesia.
Recuerdo que se me había dicho que, cuando el cura pusiera la ostia en mi lengua, tenía qué pegarla al paladar y por ningún motivo masticarla, sino empujarla con la lengua hacia adentro o en todo caso esperar a que se deshiciera en mi boca porque era Cristo mismo entrando a mi cuerpo. Pero el momento fatal en que el cura puso la ostia en mi lengua no fue tan mágico. Al instante, sentí ganas de vomitar, así que me saqué la ostia de la boca mientras estaba arrodillado frente a mi banca, (en aquellos tiempos la parroquia del pitillal tenía bancas de madera y por eso no podía uno dormirse a gusto como ahora que hasta tiene aire acondicionado) y luego me la volví a meter porque me llamaron la atención hasta que acabé masticando, haciendo pedazos con mis dientes al supuesto Cristo de la iglesia. Cristo que, por cierto, acabó más tarde en la letrina. ¿No es eso peor que masticarlo?
De ahí en adelante era de mandarnos a misa de niños, a mí y a mi hermano, todos los sábados a las ocho de la mañana. Ni protestar, porque de hacerlo, no habría dinero para ir al cine Juárez a la función para los niños. Pero volviendo al tema: Antes de la misa, salían unas monjas a cantar con nosotros y puesto que no cantábamos fuerte, algunos porque nos quedábamos dormidos y otros porque aún estábamos medio modorros, las monjas nos decían: “¡Canten fuerte! ¡Parece que no desayunaron!” Y es que, las muy ingenuas, no recordaba nunca que si la misa era a las ocho de la mañana nunca hubiéramos podido desayunar antes, sino hasta después, porque según las normas establecidas por no sé quién, (un marihuano seguramente) había qué comulgar en ayunas.
Luego llegaba el temible y regañón padre Hipólito, para dar su misa como si se la estuviera dirigiendo a ancianos en vez de a niños. Mientras el cura con su perorata, las monjas, se paseaban de un lado a otro de la iglesia para descubrir a los que se dormían y darles un pellizco para así de paso desquitar sus amarguras por no poder gozar de los placeres mundanos de la vida públicamente. ¡Vaya amor al prójimo! Hasta que a las nueve, llegaba la bendita hora de salir, cantando algo así como: “Adiós reina del cielo, madre del salvador; adiós oh madre mía, adiós, adiós, adiós”.
A mis 12 años se las hice efectiva y dije adiós de verdad y, agarrando mis canicas, me fui para no volver. Hoy que soy grande ya no mastico ostias, pero tengo la costumbre (mala costumbre para algunos) de seguir masticando los supuestos cristos de la iglesia.
sábado, 6 de agosto de 2011
SALUD PÚBLICA EN MÉXICO ESTÁ PAL PERRO
El gobierno federal se ha caracterizado en este sexenio por hacer anuncios para gente retardada. Como ese del SEGURO POPULAR que, de lo que dice CALDERÓN que es a la realidad pura y sin mácula, hay (como dijo el indio) rete harta diferencia. Y si de comparar se trata, con el SEGURO SOCIAL no estamos nada mejor, pues a ellos solo les gusta atender gripientos y tosigosos y no lo complicado de las enfermedades y discapacidades del pueblo. Nomás intente usted, que tiene alguna enfermedad como CIDA, DIABETES o CÁNCER comprar un seguro en el IMSS. ¿Sabe lo que le dirán? Pues le dirán que el seguro, que de seguro no tiene nada, no compra riesgos o no compra enfermos.
En este contexto a mí me surge del alma una pregunta que le formulo también a usted: Si ni el SEGURO POPULAR ni el SEGURO SOCIAL quieren cubrir las necesidades de la gente pobre y con enfermedades terminales o con discapacidad… ¿Para qué hijos de la re tiznada sirven? ¿Dónde está la ayuda para el pobre? Y sobre todo… ¿Dónde queda el derecho constitucional a la salud que el gobierno está obligado a darle al mexicano? ¡Porque nomás hállele trazas! Seguros médicos que no quieren atender enfermos, al menos que claro, solo haya qué darles paracetamol. ¿Le suena razonable que, por ejemplo, un abogado no quiera nada con los tribunales? ¡Pues así de ilógico, y así de estúpido con perdón de la palabra, es el asunto de los dos seguros mexicanos!
Y en cuanto al SEGURO SOCIAL, esto de que dan Paracetamol, es después de haberle rogado a la mula que por lo general tienen de secretaria en los consultorios familiares o de implorarle al disque médico familiar para que nos dé algo que solucione nuestro dolor, como si esos parásitos no fueran empleados del pueblo ni estuvieran obligados a atendernos. En cuanto al POPULAR… ¿Qué decir? Porque mientras en el anuncio pagado por calderón con nuestros impuestos sale una doña presumiendo de que ahora ya puede bailar con su prótesis nueva, la realidad, es que sacarle al SEGURO POPULAR para una cirugía es un milagro. ¡Cuánto más para una prótesis! Y mientras tanto el pueblo que vaya mucho a seguir sufriendo en lo que los estados, para embolsarse el dinero de este programa, aumentan en sus informes de gastos el precio de las medicinas que compran hasta en un 120 porciento. Si se descuida, en una de esas hasta pastillas de azúcar o cualquier medicamento placebo como dulces le dan a uno para seguirle la corriente, mientras ellos, como viles ratas de cañería, se roban lo que a usted y a mí nos pertenece.
Por eso le invito a ver el siguiente video, donde verá cómo los gobiernos se han robado la lana del SEGURO POPULAR mientras usted sigue con sus males. Oprima en el link siguiente:
En este contexto a mí me surge del alma una pregunta que le formulo también a usted: Si ni el SEGURO POPULAR ni el SEGURO SOCIAL quieren cubrir las necesidades de la gente pobre y con enfermedades terminales o con discapacidad… ¿Para qué hijos de la re tiznada sirven? ¿Dónde está la ayuda para el pobre? Y sobre todo… ¿Dónde queda el derecho constitucional a la salud que el gobierno está obligado a darle al mexicano? ¡Porque nomás hállele trazas! Seguros médicos que no quieren atender enfermos, al menos que claro, solo haya qué darles paracetamol. ¿Le suena razonable que, por ejemplo, un abogado no quiera nada con los tribunales? ¡Pues así de ilógico, y así de estúpido con perdón de la palabra, es el asunto de los dos seguros mexicanos!
Y en cuanto al SEGURO SOCIAL, esto de que dan Paracetamol, es después de haberle rogado a la mula que por lo general tienen de secretaria en los consultorios familiares o de implorarle al disque médico familiar para que nos dé algo que solucione nuestro dolor, como si esos parásitos no fueran empleados del pueblo ni estuvieran obligados a atendernos. En cuanto al POPULAR… ¿Qué decir? Porque mientras en el anuncio pagado por calderón con nuestros impuestos sale una doña presumiendo de que ahora ya puede bailar con su prótesis nueva, la realidad, es que sacarle al SEGURO POPULAR para una cirugía es un milagro. ¡Cuánto más para una prótesis! Y mientras tanto el pueblo que vaya mucho a seguir sufriendo en lo que los estados, para embolsarse el dinero de este programa, aumentan en sus informes de gastos el precio de las medicinas que compran hasta en un 120 porciento. Si se descuida, en una de esas hasta pastillas de azúcar o cualquier medicamento placebo como dulces le dan a uno para seguirle la corriente, mientras ellos, como viles ratas de cañería, se roban lo que a usted y a mí nos pertenece.
Por eso le invito a ver el siguiente video, donde verá cómo los gobiernos se han robado la lana del SEGURO POPULAR mientras usted sigue con sus males. Oprima en el link siguiente:
martes, 2 de agosto de 2011
DISCURSO DE INAUGURACIÓN Y BIENVENIDA DEL LICENCIADO OMAR ARCE, EN LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE BAJA CALIFORNIA SUR
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