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martes, 21 de abril de 2015

¿AL CABO TENGO SEGURO POPULAR?

Hace algunos días, mientras mi esposa y Yo comíamos en casa con una
amiga que también es ciega, Ella nos planteaba con cierta preocupación
lo siguiente: "Nosotros los ciegos no tenemos un trabajo fijo donde
podamos cotizar, y entonces cuando lleguemos a viejos no vamos a tener
pensión". Este comentario me dejó pensando en mí, en quien lo planteó,
pero sobre todo en mis amigos que trabajan vendiendo chicles en la
calle o cantando en los camiones.

Y es que mire usted; si la situación de un trabajador que cotiza en el
SEGURO SOCIAL y tiene de algún modo asegurada la pensión para el
retiro es difícil, el asunto empeora para quienes son informales.
Quienes tenemos una profesión o un trabajo formal vamos a batallar;
pero quienes no la tienen y se dedican al trabajo informal van a
sufrir, que no es lo mismo. ¿Por qué?

Porque los que tenemos profesión al menos podemos patalearle y
morirnos haciendo lo que bien sabremos hacer para ese entonces, y
quienes tienen un trabajo en el que están cotizando para el SEGURO
SOCIAL tendrán al menos la miserable pensión que les darán para medio
comer; pero los informales, además de no tener una pensión que les
ayude a medio comer, ya no podrán salir a la calle a cantar en los
camiones o a ofrecer sus productos, porque eso requiere habilidades
físicas que se van perdiendo con los años, y la vejez, junto con los
achaques que con ella vienen ya no se los permitirán.

No hablo por hablar. Sé lo que digo y conozco muy bien por qué. Hace 5
años, le pedí a uno de mis amigos que trabajan vendiendo chicles y
boletos en la calle que me enseñara su oficio porque quería sentirlo.
No tenía necesidad, ni económica, ni de hacerlo; trabajaba en el
gobierno y ganaba muy bien. Pero Yo, habiendo sido un niño bien
cuidado, pudiera decirse que en cierto modo hasta sobre protegido,
nunca me había aventurado a vender nada en la calle y ahora que ya era
grande quería conocer en carne propia lo que es. Mi amigo accedió y
por varios días, anduve vendiendo boletos en el crucero de LAS MORAS.
Seguramente algunos de ustedes me vieron; pero lo que quiero decir, es
que ahí aprendí que para estar ocho horas en un crucero ofreciendo
nuestro producto, se requiere, además de la valentía para torear
automóviles, una gran fuerza de voluntad y sobre todo, una capacidad
física para aguantar los embates del sol aún en el invierno. Añádale
la lluvia y el insoportable calor del verano. Es obvio que con los
años, dicha capacidad física y fuerza de voluntad van disminuyendo.

Esto Yo se lo planteaba hace tiempo a un amigo de los que trabajan en
la calle, y Él me decía: "Al cabo tengo SEGURO POPULAR". Lo que Él
ignora, y no le pude hacer entender, es que el SEGURO POPULAR no es
realmente un SEGURO. Así le han llamado por cuestiones demagógicas y
perversas de los políticos; pero la verdad es que el SEGURO POPULAR es
un programa social y nada más. En él nadie cotiza, nadie ahorra para
el retiro, y en una de esas, si las políticas públicas cambian, hasta
lo andan dejando a uno fuera de ese programa porque ya ve usted que
los gobiernos son así.

Aunque nadie niega las bondades que el SEGURO POPULAR ofrece, este es
un programa social y no se puede confiar en la paternidad del
gobierno, o al menos así lo he aprendido desde muy joven. Tampoco
podemos confiarnos de las asociaciones civiles que ayudan al
necesitado, porque estas de un plumazo desaparecen cuando a sus
miembros se les acaba el entusiasmo. Mucho menos se debe tener la
mentalidad de que los hijos van a ayudarnos, porque los hijos al
crecer tendrán su propia familia y sus propios proyectos, y por más
que puedan darnos, no será suficiente para nuestro sustento. Por ello,
es necesario que el informal aprenda un oficio, y al decir esto no
pretendo enviarlo a la universidad si no quiere; sin embargo, puede
aprender otras cosas que le ayuden a hacerse de recursos cuando ya no
pueda ir a la calle. ¿Es un sacrificio que requiere tiempo extra? Sí,
pero a la larga será de mucha utilidad.

Existe algo que se llama "LEY DE ADVERTENCIA"; lo lamentable es que
muchos de mis compañeros y amigos no la están atendiendo. Aguas... ¡La
juventud física sí se acaba!

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