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jueves, 3 de julio de 2014

LA JOTERÍA NO ES DISCAPACIDAD

A propósito de las marchas gay en JALISCO, y en el DISTRITO FEDERAL, mi opinión como mexicano, la cuál tengo derecho a expresar, es que un matrimonio normal se conforma de un hombre y una mujer, y que las uniones gay, no pueden ser pilar fundatorio de una familia, ni en JALISCO, ni en ninguna otra parte. ¡Así pienso! ¿Qué quieren que haga? Aunque tengo amigos que son jotos, y aunque como personas los respeto y ellos a mí, Yo no simpatizo con sus manías y lo saben. ¿Homófobo? Pues tal vez. Si así le parece vaya y denúncieme, al cabo que Yo no intento ganar simpatías.

 

Y es que nomás póngase a pensar: Los jotos y lesbianas no solo exigen el derecho a poder casarse entre sí, sino también, y como si el matrimonio entre ellos no resultara ya una locura, piden el de adoptar niños. Los de los derechos humanos dicen que sí, y los de la izquierda mexicana ni se diga; pero la verdad es que, por donde lo vean, si ya el matrimonio entre jotos y lesbianas no resulta tan bonita gracia, esto de que les dejen adoptar da paso a un auténtico y soberano desmadre social. Perdóneme si soy duro, pero al cabo Yo no soy diputado, ni senador para esconder la mano cuando tiro la piedra. ¿Se imagina el trauma que representará para los niños una familita como esa? Ya puedo escuchar al pobre chiquillo lleno de vergüenza en la escuela, cuando llegue con sus amigos y les diga: "Miren, este señor es mi papá, y este otro mi mamá". ¡Ah no pues sí! ¿Verdad?

 

Además, las crisis existenciales y las depresiones en las que caen tanto jotos y lesbianas, no resultarían de beneficio alguno para los niños. Como les dije, tengo amigos homosexuales; y sé que a veces pasan días y noches enteras sumidos en la depresión y en pensamientos nocivos para la salud mental de cualquiera, tan solo porque ellos mismos luchan contra su propia naturaleza, pues por una parte saben lo que son, pero por otra están aferrados a ser lo que quieren ser y no pueden. Ni hablar. Un joto no puede menstruar ni embarazarse, y una lesbiana no tiene testículos que le cuelguen. ¿Duele? Pues bueno, a veces la verdad suele doler. ¿Qué le hacemos?

 

Pero a lo que voy es a esto: No es la primera vez que externo mi opinión sobre el tema, por lo que ya uno de mis amigos me dijo lo siguiente: "Mira, discriminar a alguien por su homosexualidad, es como discriminarlo por su discapacidad". Nada más lejos de la realidad. Nadie elige ser ciego, cojo, paralítico, mudo, o vivir con cualquier otra discapacidad; pero la homosexualidad, y esto aunque los psicólogos se desgarren las vestiduras al leerlo, sí es opcional, y quienes son homosexuales han elegido libremente serlo. El que no esté de acuerdo, que me presente evidencia científica que pruebe lo contrario. Además, Yo no los discrimino; simplemente digo y sostengo donde quieran que los matrimonios gay, y el hecho de concederles a estas uniones raras  la adopción, es una locura. Si el gobierno se las concede, será por no perder votos y habrá qué vivir con eso; pero en cuanto a mí, ni en la hora de mi muerte cambiaría mi opinión sobre el tema. Dan asco.

 

En resumen, por todas las razones que ya di en este comentario y como mexicano que soy, utilizando mi derecho a la libre expresión y asumiendo todas las consecuencias de mis dichos, hago público mi repudio a los matrimonios entre jotos y lesbianas.

 

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