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lunes, 30 de septiembre de 2013

ALEGATOS DE SATÁN. CUENTO DOCTRINAL DE MI AUTORÍA, PROTEGIDO POR LAS LEYES Y TRATADOS INTERNACIONALES EN MATERIA DE DERECHOS DE AUTOR.

POR: OMAR ARCE

 

"Yo, SATÁN, LUCIFER ROFOCAL, al que ustedes llaman "ENEMIGO" y "ADVERSARIO" y culpan de sus pecados, lujurias y depravaciones… Yo, el DIABLO, comparezco ahora a presentar mi defensa contra ustedes, almas estúpidas e ignorantes, quienes cegadas por el cristianismo dogmático y sus corruptos dirigentes en todas sus ramificaciones, han levantado su voz en mi contra y me han señalado con el dedo. Pero llegó la hora de mi argumento. Eh aquí que Yo los acuso, y los presento ante su DIOS y ante el mundo como falsos, mentirosos, hipócritas y podridos. Porque no teniendo justificación por sus faltas, han optado por inventarse un responsable, y ese responsable, según ustedes, soy Yo. Hablemos un poco del asunto, y veamos quién es quién en espíritu y verdad:

 

¿Por qué me llaman "PADRE DE MENTIRA"? ¿No son ustedes los que mienten, y han mentido siempre desde el principio? Para prueba de ello, bastaría con examinar la doctrina del diablo que ustedes, cristianos católicos y protestantes, se han inventado acerca de mí; y con la cuál, han sostenido sus iglesias por los siglos de los siglos.

 

Vamos a ver: La religión CATÓLICA enseña que Yo, LUCIFER, era el más bello de los arcángeles, encargado de todo cuanto atañe al funcionamiento del cielo. Según la podrida doctrina de los clérigos, un día, estando el PADRE discutiendo sobre la situación de la humanidad, y sobre cómo salvarla, decidió enviar a CRISTO a la tierra para que se encargara del asunto, a lo que Yo, por envidia respondí: "¡Non serviam!" Y me rebelé contra el ALTÍSIMO. Entonces, dicen, me llevé en mi rebelión a la tercera parte de los ángeles del cielo, y fuimos condenados todos al infierno.

 

Ahora bien: ¿Cómo un ángel perfecto como dicen que era, pudo pensar en rebelarse contra su creador, siendo este el DIOS TODO PODEROSO, y dueño de todos los espíritus? ¡Esas tonterías solo se le ocurren al HOMBRE! Porque es el HOMBRE el único ser capaz de morder la mano de quien le da de comer, pero los espíritus no son hombres, ni los ángeles tampoco. Y dime: ¿Acaso entre espíritus alguien puede sentir envidia? Te aseguro que no, sino que eso solo puede ocurrir entre ustedes, y aquí en la tierra. Señal de que la doctrina fue hecha por hombres, no por divinidades. Sin embargo, ahí tienes esa historia a la que hicieron todavía más grande, pues según la iglesia, Yo me dedico a llevarme a las almas conmigo mediante el pecado, cuestión que ya discutiremos luego. A los niños, se les dice que si se portan mal vendré a llevármelos, cosa por demás contradictoria; pues si en verdad soy tan malo, el mal comportamiento me complacería. Para colmo, en la edad media la iglesia me puso cuernos y cola, me pintó de rojo, con la mitad de mi cuerpo humano y la otra mitad de cabra. Ah, y me pusieron el tridente del dios NEPTUNO en la mano. Así acabaron de fabricar al diablo con el que tanto asustan a los incautos, y que está tan lejos de ser el que es. Eso sí, aunque en nuestros tiempos ni los católicos se creen esta mentira, todos están convencidos de que si no cumplen con los siete sacramentos, si no van todos los domingos y días de fiesta religiosa a misa, aunque solo sea a criticar o a dormir, y si tienen la osadía de creerse más sabios que los doctores de la iglesia, se quemarán en el infierno con ese diablo imaginario. Y nadie, ninguna de las fieles ovejas trasquiladas del catolicismo tiene derecho a pecar, excepto sus paganos dirigentes, a quienes, según esto, se les perdona todo. No lo dice su doctrina, pero lo dicen sus asquerosos hechos.

 

Porque te aseguro que muchos PAPAS se vistieron de ángeles de luz, siendo ellos mismos el mejor ejemplo del mal viviente, y mucho peores que cualquiera de esos seres imaginarios a los que llaman diablos. Y te aseguro que esas dulces monjitas a las que de vez en vez das dinero, o les compras una botella de rompope para limpiar tu conciencia, entre sus piernas, e impresos en sus pechos desnudos, guardan los recuerdos del placer que tanto señalan como pecado.

 

¿Y qué decir de los atroces hechos en los que han participado, y que nada tienen qué ver con ese DIOS de amor que dicen predicar? La historia contiene las atrocidades de la IGLESIA, pero sin ir tan lejos… ¡Ahí tienes la GUERRA CRISTERA! Un mal innecesario mediante el cuál, la iglesia, por medio de sus fanáticos manipulados, violó y asesinó sin piedad, y en el nombre del piadoso DIOS que tanto dice predicar. Eso, sin contar los incontables, corruptos y sangrientos hechos en los que, a través de la historia, esa podrida institución llamada IGLESIA CATÓLICA ha participado. El dizque SANTO OFICIO, las CRUSADAS, la sanguinaria pugna por la silla papal, y las asquerosas muertes de algunos de esos que se hacen llamar "VICARIOS DE CRISTO", provocadas por quienes ansiaban sucederles en el cargo, entre muchas otras cosas. ¿Con qué cara hablar de pecado? ¿Con qué autoridad condenar al pecador? ¡De existir realmente, el diablo debería cargárselos a todos ellos!

 

Pero hablemos ahora de los protestantes, que en cambio, se acercan un poco más a lo que soy, porque piensan que soy un ser espiritual; pero yerran al interpretar las ESCRITURAS porque, basados en dos textos bíblicos totalmente sacados de contexto, y que se refieren más bien a los reyes de TIRO y BABILONIA, dicen que me rebelé contra DIOS porque quise ser igual que Él, y por eso me llaman "el ADVERSARIO" o "el enemigo". Otra vez los celos estúpidos del HOMBRE, puestos a nivel espiritual, precisamente donde menos posibilidad tienen de surgir. Porque los celos, la envidia, las ganas de joder al prójimo y todas estas hermosuras que les adornan, solo pueden crearlas y sentirlas ustedes los humanos. Así que este no es más que otro diablo creado por los hombres, y totalmente fuera de la realidad. Este no es rojo ni tiene cola, tampoco es mitad hombre y mitad cabra, y no trae tridente. Tampoco viene por los mal portados, aunque aseguran que sí viene por los buenos. Un diablo muy diferente, pero sigue siendo un diablo imaginario que, lejos de ayudar a los cristianos protestantes para que dejen el pecado, solo ha servido para amedrentarlos, y con ese miedo suyo, sostener iglesias y contribuir al mantenimiento de los pastores y sus familias.

 

Porque los "hermanitos" reconocen el señorío de su cristo imaginario, no tanto por amor a DIOS y al prójimo; sino por miedo de irse al infierno. Pero… ¿Cuál de esos hipócritas que se jactan de ser hijos de DIOS ha cambiado realmente? Juro que si hurgáramos en el pensamiento de muchos de ellos, veríamos que todo es apariencia. Que los domingos, en la asamblea, todos esos son, o pretenden que creamos que son un pan dulce, y que todos desean con ferviente pasión entregarse a CRISTO; pero solo durante el culto, porque de lunes a sábado, todos se entregan a sus propias pasiones y claro, es el diablo el que los hace caer. ¿Verdad?... ¡Imbéciles! ¡Que soy Yo quien los hace caer en pecado, como si no tuvieran libre albedrío! ¿Habrás escuchado estupidez más grande?

 

Porque aquel que comete el acto de adulterio, por poner un ejemplo, lo hace porque quiere. No es porque algo o alguien le haga caer, sino porque dentro de sí se está muriendo de ganas por hacerlo, y por tanto, va por ello sin remedio porque aunque se diga santo y bien portado tiene impresa la intención, pero no porque el diablo lo empuje o lo induzca. De modo que cuando se dice: "El hermanito fulano cayó en adulterio". En realidad, y con el pretexto de la misericordia que por cierto, estúpidamente desvirtúan, están más bien justificando a tal "hermanito", asegurando que fuerzas externas le hicieron caer. ¡Necios y fatuos! El "hermanito" no cayó, sino que adulteró por su propia voluntad. ¡Porque así lo quiso! Porque en el fondo, no era tan limpio de corazón como decía, y a causa de sus propios deseos, lo tiene lleno de esos diablos de lujuria que se ha creado, y por los cuáles, se siente atraído a adulterar. Pero claro… Es mejor, más conveniente y más fácil decir que cayó en pecado. Así, al pecador no le quedará más remedio que arrepentirse y volver a la iglesia a engordarle el caldo al pastor, y a contribuir con los diezmos y ofrendas.

 

Los protestantes dicen tener la mente de CRISTO, pero en realidad, tienen la mente del diablo. Si fueran hijos del DIOS que predican, las obras del DIOS que predican harían, y Yo no conozco a ninguno de esos que se hacen llamar cristianos, que sea capaz de hacer los milagros de CRISTO. Tampoco conozco a ninguno que realmente se haya cristificado como dice. Por el fruto se conoce al árbol, y esto no lo dije Yo, sino el mismo JESÚS; quien sí se cristificó y sí hizo las obras de DIOS. Pero en cuanto a esos… ¿Qué han hecho? Te lo diré:

 

Han engañado al mundo, al hacerle creer al incauto que su confesión de fe le dará la nueva naturaleza, cuando esta solo se obtiene matando de toda muerte a las pasiones, y trabajando en la cristificación. ¡Fanáticos estúpidos! ¿Cuántos han hecho esa confesión de fe, tan solo por salvarse del supuesto infierno? ¿Cuántos la hicieron porque, según esto, nadie que no la haga será salvo? ¿Será que una confesión hecha bajo las brasas del miedo puede llamarse "confesión de fe? ¿No es más bien confesión de miedo?

 

Además, los protestantes se rebelaron contra las representaciones de oro, bronce y piedra, pero solo para tener sus propios ídolos. Porque te aseguro que es más fácil llenar una de esas asambleas suyas cuando el predicador se llama BENNY HIN, que cuando se llama JUAN PÉREZ. Y que es más difícil poner en duda cualquier cosa cuando la dice CASH LUNA, que cuando la dice un pastor cuyo rebaño no pase de las cincuenta ovejas. Su "tiempo de alabanza", como ellos le llaman, tiene más devoción cuando quien lo dirige se llama JESÚS ADRIÁN ROMERO, que cuando se trata del chico que ayer barrió el piso del lugar al que, neciamente, llaman "templo". Pero con todo eso, aseguran ser rebeldes contra los designios del diablo. Bien dice su propia BIBLIA: "¡Generación de víboras!" Oran vanamente, predican lo que absurdamente llaman "evangelio", pero en sus hechos se refleja la gran influencia del diablo… ¡Su propio diablo! El diablo colectivo de todas las religiones.

 

Los pobres e ignorantes cristianos, dicen rescatar al mundo del diablo inventado e imaginado, pero nada le dicen del verdadero; del que está dentro de ellos y al que rinden culto, cuando por gracia lo justifican todo. Es eso lo que hacen cada vez que dicen que alguno "cayó en pecado, en vez de obligarlo a reconocer su responsabilidad en ello. Con esas enseñanzas… ¿Cómo pueden predicar a DIOS, cuando ni siquiera saben acabar con el diablo? ¿Cómo quieren enseñar el amor de DIOS, cuando ninguno de esos se avoca a matar las pasiones?

 

La religión, amigo mío, es el peor enemigo de tu DIOS. Porque se llamen católicos, cristianos, mormones, testigos de JEHOVÁ (que de eso nada tienen), adventistas, luteranos, bautistas, luz del mundo… Como quiera que sea, ambas ramas del cristianismo impuro y dogmático cometen el mismo error: Buscarme fuera, cuando vivo dentro. Porque DIOS, el CRISTO, el diablo… Todo vive dentro de ti, y solo de ti depende. Yo, el diablo, que soy LEGIÓN y que vivo en ti, soy por tanto la máxima representación de tus pasiones, tus deseos y pensamientos impuros. Yo no soy uno. Por eso te dije que soy LEGIÓN. Vivo en ti, pero solo en ti. Porque el diablo es personal. Tu esposa, tu jefe, la bruja Martina… Todos tienen sus propios diablos, quienes se alimentan de todo lo malo que hay en cada uno, mientras todos temen o veneran al diablo inventado. Ahora entenderás mejor por qué te dije que soy el rey y señor de los males que te describieron un día, pero que Tú te creíste. Que soy también el diablo que te creaste con cada miedo, con cada deseo, cada pensamiento, cada una de las creencias, actos y supersticiones de tu vida. ¡Yo soy el diablo y soy tu creación! Existo del modo y forma en que Tú me creaste, y existo en cada ser de la misma forma. Es decir, del modo y forma en que ellos me crearon. No trabajo fuera de ti, ni a tu alrededor, sino dentro de ti. Lo que es más, y esto va a sorprenderte, soy el primer paso para conocer a DIOS. ¡Porque, el que quiera conocer a DIOS, conozca primero al diablo!"

 

Ahora bien: Supongamos que Yo soy el que ofrece lo malo, y que los hijitos de DIOS son inocentes palomas. Yo estaría pecando por ofrecer; pero los hijitos de DIOS estarían pecando por tomar lo ofrecido. Por tanto, siendo mi verdad irrefutable, y habiéndola puesto ante el mundo como nunca lo he hecho, acuso a la humanidad de ser responsable por sus propios pecados. Señalo a los hijos de DIOS como culpables de sus propias decisiones, pues su propia BIBLIA dice que se les ha dado libre albedrío, y la libertad de elegir entre lo negro y lo blanco; de donde se deduce que si han elegido lo negro, ha sido porque así lo han querido, y no porque el diablo les induzca.

 

Es cuánto, SEÑOR".

 



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