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viernes, 28 de diciembre de 2012

AGUAS... ¡TEMA TENEBROSO!

En estos últimos meses, he leído declaraciones por parte de la BARRA DE ABOGADOS, en el sentido de que en los juzgados civiles se trabaja por dádivas. Es decir: El que no paga, su asunto nomás no avanza. Y es una chilladera, que más que dignificarnos, nos deja en un vergonzante ridículo ante la sociedad y voy a explicar por qué.

 

Mire; si bien es cierto que en los juzgados hay secretarios o notificadores que piden dinero, también es cierto, y esto hay qué decirlo con todas las letras, que hay abogados, tal vez hasta de las mismas barras, que han fomentado estos vicios tan criticados por quienes las presiden. ¡Y no nos hagamos! Decir que solo el personal de los juzgados es culpable de todo esto, señalarlos nomás a ellos, es la más grande sandez que pudiéramos decir. ¿Qué abogado no ha ofrecido nunca algunos billetes para que su asunto avance? Y eso nomás por mencionar algunos casos, porque si dijera para las cosas que se ha llegado a ofrecer lana en los juzgados, usted, amable lector, se iba para atrás al darse cuenta de cómo nos hemos podrido socialmente. De modo que, tanto peca el que mata la vaca, como el que le jala la pata. ¿Ellos piden? Muy bien… ¡Y nosotros damos! ¿Cuál es la diferencia? ¿Quién es más corrupto? ¿El que pide o el que da? Y entonces… ¿De qué nos quejamos?

 

¿Y qué me dicen de la tortita y el refresco para la secretaria, con el fin de que nos busque rápido lo que necesitamos? No digo que suceda en todos los juzgados, ni que todos lo hagan, pero sí conozco abogados que practican estas cosas, con tal de que sus asuntos vayan más rápido. No intento balconear a nadie, pero sí demostrar que, cuando el presidente de alguna barra sale a quejarse de todo esto, deberían darle una pomadita para las mordeduras de lengua, pues tal vez hasta sus propios abogados estén implicados en estas prácticas. Y este sistema no es un secreto para nadie en MÉXICO. Ahora déjenme decirles algo: Qué bueno que la cosa cambiara, y que de verdad se tuviera el interés por erradicar estas prácticas; pero en mi opinión personal, nada se quiere hacer. Porque en vez de salir a rasgarse las vestiduras cual si fueran de la LIGA DE LA DECENCIA, lo que los presidentes de las barras deberían hacer, es comenzar por decirnos qué piensan hacer ellos, desde la trinchera, para combatir estos vicios de los que ahora dizque se asustan. ¡Dígannos su plan! Den el primer paso y entonces tendrán autoridad moral para señalar. Y si no piensan hacer nada desde las barras, si chillan nomás por chillar y aparecer como mártires, entonces mejor ahí déjenle y permitan que el sistema siga como va. ¿Pues qué méndigas ganas de alborotar el gallinero?

 

GOLPE DE GRACIA

 

Conste; este sí lo redacté con educación, aunque quizás ahora el problema será que a más de alguno le herí el corazón. Con todo esto, la razón aún me asiste. A ver… ¡Niéguemelo!

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