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viernes, 12 de agosto de 2011

EL SUFRIMIENTO ES VOLUNTARIO

Cuando fui maestro en el CENTRO DE ATENCIÓN MÚLTIPLE, conocí a una mujer de nombre CASIMIRA. Acababa de quedar ciega años atrás y ahora, venía al CAM a rehabilitarse.

Pero CASIMIRA tenía una tendencia que, hasta la fecha, no ha podido superar. La tendencia al sufrimiento. De tal suerte que si alguno le preguntaba: "¿Cómo estás?" Ella respondía invariablemente: "Pues aquí sufriendo". Para luego añadir: "Porque uno cuando es ciego sufre mucho". Y luego echaba a llorar.

Esto vino al caso porque, hoy por la mañana, iba Yo caminando por la calle MORELOS cuando arrollé a un viejecito que iba adelante de mí. Al sentir el impacto, gritó: "¡Hey! ¿Pues qué traen?" A lo que respondí: "Discúlpeme. No veo y choqué con usted". Para ser sinceros, pensé que el señor se compadecería de mí como lo hacen todos los de su edad pero, en cambio, el hombre se quedó serio unos segundos y me preguntó: "¿Y cuánto tiempo tienes tú sin ver?" "Desde mi nacimiento". Le respondí. Sin más ni más, el hombre dijo: "Agárrate. Yo tampoco veo pero nos vamos ayudando uno al otro".

Por supuesto que Yo no necesitaba la ayuda pero accedí para platicar con Él. De todas formas, no se trataba de un ciego acomplejado y con la tendencia a sufrir voluntariamente, sino de uno que no solo es octimista; además, le tiende la mano a otro que está en la misma situación. Esa, en mi opinión, es la mejor actitud que se puede tomar ante la vida.

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